GLOBAL PROJECT

Global en español, núm. 1

Made in favelas, por Ivana Bentes

Lunedì 10 maggio 2004

Las favelas brasileñas y la piel negra, modeladas por siglos de exclusión y criminalización, se vienen transformando en una "mercadería caliente en la cultura joven. Industrialización de las expresiones urbanas y de los estilos de vida que provienen de la pobreza son un fenómeno de la escena cultural mundial.

Made in Favela podría ser una marca, simultáneamente de exclusión y distinción, de criminilización y mercantilización. Como sucedió con la cultura negra de los ghettos en los Estados Unidos, la cultura de la pobreza y de las favelas en Brasil gana hoy visibilidad como una fuente de significado e identidad, en una cultura de la publicidad vaciada que precisa de "estilos de vida", cuerpos, mundos para vender. Esos nuevos sujetos del discurso, salidos de los ghettos y de las favelas aparecen en los medios de forma "aislada", pero no podemos neutralizar su fuerza. Se trata de un proceso cultural que aprehende de forma privilegiada la dinámica de la sociedad brasileña.

Hasta ahora los proyectos políticos institucionales estaban más allá de esos fenómenos, incapaces de acompañar o de intervenir en esa dinámica compleja. La propuesta más urgente del nuevo gobierno de Lula , el programa de "Hambre Cero", capaz de erradicar el hambre de Brasil, debería ser pensada también en la cultura, como una Estética del Hambre estéticas del hambre (para retomar la propuesta radical del cineasta Glauber Rocha en los años 60). Cuestionamiento del hambre que tiene una larga tradición en el pensamiento cultural y político brasileño: de la antropofagia de los modernistas a Glauber, pasando por Milton Santos, geógrafo del hambre, y llegando al Hip Hop y a la cultura de las favelas hoy. La cultura del hambre siendo esa "tecnología" capaz de producir una capitalización y un desvío de de las fuerzas hostiles máximas (exclusión, hambre, miseria) es un acto creador.

Se trata de una convergencia importante, de política y estética y viceversa que impide la tendencia asistencialista, sea en el programa Hambre Cero del nuevo gobierno, como la mera distribución de cupones y vales de alimentación, abandonando los programas de renta mínima, sea en las intervenciones del Estado en la cultura, de forma paternalista, proponiendo acciones culturales de viene de arriba hacia abajo, en una concepción previa de lo que debe ser la "cultura" para los pobres.

Por consiguiente lo que tenemos hoy es el camino inverso, prácticas de cultura, estéticas y redes de sociabilidad y política forjadas dentro de los guetos, periferias y favelas, más conectadas a los flujos globales que lo que los medios pueden llegar a generar. Grupos locales aportando salidas posibles, rompiendo con lo "nacional y popular" y las ideas asociadas de " identidad nacional", expresiones de la Favela Global, de los guetos-mundo. En las favelas se producen nuevas relaciones de vecindad, mutaciones, redes de ayuda rizomáticas, la cultura de las fiestas, rituales religiosos, samba, funk, hip-hop, todo un capital cultural y afectivo forjado en un ambiente de brutalidad compartido por diferentes grupos sociales.

Estamos viendo surgir también nuevas alianzas entre las favelas y los grupos que están estaban aislados, como los activistas del hip-hop y la CUFA (Central Unica das Favelas), el MPF (Movimento Popular das Favelas) y el MST (Movimento dos Sem Terra) y Sem Teto, etc. La idea de la constitución de redes, inclusive electrónicas, puede ser la próxima etapa (ONGs como vivafavela.com.br ya se están constituyendo de esta manera).

Tal vez una política inteligente del gobierno debiese necesariamente incluir esas experiencias culturales que se constituyen de forma rizomática, vitalizando periferias y centros, apartándose del impulso meramente asistencialista y paternalista y afirmando esa "cualidad" político-estética conquistada.

La compañía de teatro Teatro Nós do Morro, que transformó a niños de la favela en actores, la Companhia Étnica de Danza , que elevó a la danza contemporánea al Morro do Andarai; la Copa Roca da favela da Rocinha, cooperativas de artesanía y modas produciendo a escala industrial; el proyecto Célula Urbana, llamando a la Bauhaus alemana para interactuar dentro de la favela de Jacarezinho; la Radio Favela de Minas Gerais y Radio Bicuda de Río de Janeiro, medios comunitarios actuantes; o el trabajo estético político del grupo Afroreggae, que consigue transformar a extraficantes en músicos de calidad. Son grupos vitales en acción, pero todavía desconectados. No existe visibilidad de ese "conjunto". Como fuerza nueva son "invisibles", apareciendo en los medios de forma aislada, sin constituir "redes", pasando desapercibidos, mismo en el Foro Social Mundial.

Lo que tienen de nuevo esos discursos es bien claro en el campo de la música. Cuando un rapper como MV BILL, negro, habitante de la favela Cidade de Deus, canta en ritmo hipnótico canciones de guerra, como "Soldado do Morro", sobre el tráfico de drogas, capitaliza en una postura la rebeldía juvenil en estado puro, la moda, la virilidad, la "actitud" Harper y hip hop vendida en el mercado, trayendo un discurso renovado, por fuera de las instituciones tradicionales: el Estado, el partido, el movimiento estudiantil, etc y próximo a la cultura urbana joven: música, show, TV, Internet, moda. Discurso perturbador, en la línea de fuego cruzado entre el Estado policial y el narcotráfico.

Éxito de la MTV brasileña, MV Bill, así como los grupos de rap y hip-hop Los Racionales, Pavilhao 9, o Junior y Ando do Afroreggae son algunos de los representantes de ese discurso, de una militancia mediática salida de las favelas que choca con los discursos tradicionales, pudiéndose presentar representando un traficante-pensador, como líderes políticos, en los debates sobre los "cupos" para los negros en las universidades, como performers, etc.

Estamos delante de un discurso político "fuera de lugar" y que coloca en escena esos mediadores y "traficantes" de cultura: rappers, funkeiros, b-boys, y también otros grupos y discursos marginalizados: favelados, desempleados, subempleados, drogados, una marginalidad "difusa" que aparece en los medios de forma ambigua, pero que pueden asumir ese lugar de un discurso político urgente, de las calles y las favelas. El cambio decisivo y la dimensión política de esas expresiones culturales urbanas y estilos de vida provenientes de la pobreza, forjadas en el pasaje de una cultura letrada a cultura visual y mediática.

Esas voces de la periferia, jóvenes artistas y agitadores, negros salidos de la favela, de ambientes de favela y hostilidad destituyen a los tradicionales mediadores de la cultura y pasen de "objetos" a sujetos del discurso. Los nuevos "marginalizados" luchan para obtener el "copyright" sobre su propia miseria e imagen, sabiendo que la asociación entre las diferentes esferas (favelas, universidades, movimientos) puede apuntarse a una red más amplia de parcelas productivas.

Combinando el proyecto Hambre Cero del nuevo presidente con las "Estética del Hambre" se puede introducir en la complejidad y la ambigüedad de la "dobra" brasileña en el capitalismo global, transformando fábricas de pobreza y violencia en redes de creación.

* Docente e Investigadora de la Universidad Federal de Rio de Janeiro, Brasil

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